Tocar tierra

Tocar tierra

La teoría de la Bioenergética desarrollada por Alexander Lowen, que abarca psicoterapia y trabajo corporal, afirma que cuerpo y mente son como espejos: si algo ha quedado grabado en nuestra mente, también habrá un paralelismo corporal. El estrés y las tensiones mentales y emocionales generan a su vez tensiones musculares, y un músculo tenso bloqueará un movimiento, lo que a su vez limita el paso de energía… Mantenido en el tiempo nuestros cuerpos se conforman en consecuencia.

En nuestro mundo «desarrollado» la energía fluye por la parte superior de nuestro cuerpo (asociada a actividades más «avanzadas», como el pensamiento, el habla, o el uso de las manos para manipular el entorno) y no baja a la parte inferior (relacionada inconscientemente con aspectos más «indignos» o primitivos, como caminar, defecar o el sexo… La propia connotación en nuestra cultura de «superior» e «inferior» es de por sí significativa).

Todo el movimiento que les falta a nuestras piernas lo tenemos bullendo en las cabezas. ¿Quién no conoce a personas de troncos anchos y piernecillas descompensadas? (Es más frecuente en hombres, pero no exclusivo). Al estar de pie suelen bloquear las rodillas, y llevar la pelvis hacia adelante. ¿Cuántos de entre ellos, si nos ponemos a pensar unos segundos, son personas exageradamente mentales? Algunos intentan compensar este desequilibrio con fines estéticos, levantando pesas en el gimnasio… Por más que lo intenten no hay manera… ¿El motivo que aducen? «Es genético».

Si observamos el mapa de los chakras o centros energéticos, esta ruptura corporal (a nivel de la cintura) afectará a nuestro chakra raíz (Muladhara en sánscrito), pero también a los dos chakras siguientes: el sacral (Swadisthana) y el del plexo solar (Manipura). Un bloqueo energético en el chakra raíz hace peligrar nuestra sensación de pertenencia de seguridad, y que surja el temor a poder salir adelante (afectiva y materialmente). Nos sentimos víctimas de este mundo cruel, o bien nos volcamos en el materialismo. El bloqueo energético en el chakra sacral afecta a nuestra capacidad empática, nos aisla, nos hace caer en actitudes compulsivas y nos impide disfrutar. Los bloqueos en el plexo solar contribuyen a un deseo de control y perfeccionismo; cae la autoestima y aumenta la agresividad.

Actividades tan sencillas como bailar regularmente (danzas africanas, orientales, latinas) permiten recuperar el flujo energético. Lowen tenía un ejercicio específico para tocar tierra, el «grounding» o enraizamiento. La postura es muy parecida a la de Uttanasana en yoga. La diferencia principal es que Lowen recomendaba girar ligeramente los talones hacia afuera, insistía más en llevar el peso a los dedos de los pies (para aumentar la sensación de caída) y recomendaba ir enderezando las rodillas poco a poco, con el objetivo de producir temblores en las piernas.

El efecto energetizante es automático y, como todas las posturas en las que se mantiene la cabeza por debajo del corazón, tiene una cualidad calmante inmediata, ya que el flujo de pensamientos se reduce de forma natural.

La próxima vez que sientas que la cabeza te va demasiado deprisa o quieras quitarte un pensamiento poco constructivo, y a falta de un buen baile… Dobla el tronco y ¡toca tierra!

Sin comentarios
  • Merche Maldonado
    Enviado el 13:10h, 14 septiembre Responder

    Estupendo artículo Débora!! Andaba buscando por la red sobre postura y bloqueos y me he «topado» contigo. A partir de ahora…¡¡a tocar tierra!!! Gracias!

  • Débora Altit
    Enviado el 14:07h, 14 septiembre Responder

    Gracias, Merche! Ya meteré más cosillas de cuerpo… 🙂

  • De rodillas | Coaching, mindfulness y más
    Enviado el 10:58h, 02 octubre Responder

    […] un ‘post’ más antiguo hablaba de la importancia de “tocar tierra” (aquí) para alcanzar una coherencia cuerpo-mente, y mencionaba un ejercicio habitual en Yoga y […]

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