Mis primeras «vacaciones con yoga y meditación» chispas

Reconectarnos con la naturaleza nos ayuda a tener una mayor sensación de sentido vital.

Mis primeras «vacaciones con yoga y meditación» chispas

Acabo de volver de Cantabria, de las «vacaciones con yoga y meditación» que he organizado justo la semana pasada y todavía tengo el recuerdo del sabor del mar en la boca 🙂 Ha sido mi primer retiro de una semana y estoy contenta y agradecida por la acogida que ha tenido. Aquí os dejo un pequeño vídeo resumen de cómo fue la experiencia.

Como digo, es la primera vez que me lanzo a organizar una propuesta de una semana, hasta ahora todos mis retiros habían sido fines de semana largos, pero una semana entera… Nunca. Así que iba con mis nerviecillos sobre cómo resultaría esto de ofrecer a la gente unas vacaciones-retiro para profundizar en su práctica de yoga y meditación en lugar de desconectarse durante el verano.  Me preguntaba si alumnos que no habían participado nunca antes en este tipo de propuestas lo llevarían bien (de hecho algunos me confesaron al final de la semana que este temor ¡también lo tenían ellos!).

También me preguntaba si la propuesta con la que me lanzaba, yoga y meditación con los «5 elementos» como hilo conductor, funcionaría o se les haría demasiado metafórica, demasiado bucólica o simplemente demasiado incomprensible. Yo llevaba tiempo con ganas de esta propuesta, y la retomé tras el confinamiento por el Covid-19, cuando se hizo tan evidente, al menos en una ciudad grande como Madrid, que es donde vivo, que estábamos todo con una necesidad grande de huir del cemento y contactar con la naturaleza. De hecho, este año en el que ha predominado el turismo dentro del territorio, en España lo que se ha visto es que una cantidad importante de población ha optado por las vacaciones de pueblo y no por las de playa, y que el norte del país ha recibido muchas más visitas.

Sólo puedo decir que para mí ha sido muy gratificante: me encanta ver cómo las clases van dejando poso y tienen un efecto acumulativo. Y así, el grado de sensibilidad y capacidad de concentración y entrega es muchísimo mayor al final que al principio de la semana. También disfruto muchísimo haciendo propuestas que en el contexto de las clases regulares es inviable porque no hay el tiempo de preparación suficiente, ni tampoco se puede generar la confianza en el grupo.

Y, por supuesto, logramos el objetivo de sentirnos más conectados con la naturaleza, más vivos, más energéticos.

Obviamente siempre hay personas con más o menos dificultad, o disposición, pero me encanta ver cuando de repente algo hace «clic» y un alumno se adentra en un lugar que poco antes a él mismo le habría resultado inimaginable. Cuando conecta con su verdad, cuando conecta con su mundo inconsciente. Y me alegra especialmente transmitir el amor por la meditación como camino de autoconocimiento.

Encima la semana pasó volando para todos… ¡Creo que si por mí fuera me dedicaría hacer retiros todos los meses!! Espero poder volver a ofrecer nuevas propuestas 🙂

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