No cambies nunca

No cambies nunca

Últimamente, no sé por qué, me da por sorprenderme cuando oigo frases hechas a las que antes no les había dedicado más de un par de segundos, salvo para corroborarlas. Es un poco como cuando regresé de China hace unos años e iba haciendo fotos por la calle porque lo que veía en mi propia ciudad me sorprendía… Con la diferencia de que ahora me pasa con las palabras, y que llevo aquí tres años del tirón…

Todo esto porque el otro día, escuchando una canción pop, el cantante le decía a su enamorada que la quería tal cual era y le pedía que no cambiara… Bonito, ¿verdad? Que te digan que te quieren tal cual, que no te cambian ni una coma, y que no lo hagas tú por tu cuenta, tampoco… Se supone que es el colmo de la demostración de amor. O no.

Entiendo que parte del mensaje es «te acepto tal y como eres», lo cual no suena mal (a no ser que el sujeto en cuestión tenga algún problema serio). Pero a mí lo que me chirría es ese «no cambies»… El verano da paso al otoño, el otoño al invierno, la Tierra da vueltas alrededor del Sol, el universo se expande, nosotros nacemos y morimos y prácticamente la totalidad de nuestras células se renuevan en menos de 10 años… Pero por favor, tú, no cambies.

Si la base de una relación amorosa es el no cambio, el antiguo «vivieron felices y comieron perdices», ¿qué posibilidades de éxito y de verdadera felicidad en pareja podemos obtener, cuando la vida funciona de otra manera? Pareciera que la visión actual de una relación amorosa radica en permanecer de espaldas a la realidad. Aparte que no me imagino con perdices en el menú en desayuno, comida y cena toda la vida, qué horror… Y, no sé, pero creo que ese deseo de que la relación «no cambie» se produce más en hombres que en mujeres, pero seguramente esto sea una percepción subjetiva (como el resto del post, claro).

Lo único que puedo decir es cambia, por favor, cambia mucho. Y ojalá cambiemos los dos en sintonía.

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