Miedo a que no me quieran

Miedo a que no me quieran

El pasado fin de semana fui a pasar un rato con mis sobrinos y decidí aprovechar el momento para transmitir parte del conocimiento que me parece haber adquirido con los años y del que tanto me habría gustando disfrutar antes.

Mi intención principal era buscar la manera de que mi sobrina mayor, de 8 años y rabiosa por naturaleza, aprendiera a gestionar mejor toda esa ira, que cuando está de buen humor la convierte en una niña activa, inquieta, curiosa y llena de energías (una niña imparable, vaya) pero que, a la menor frustración, se vuelve contra ella y la hace sufrir…

Bueno, ése era mi objetivo, «transmitir conocimiento»… Aunque la lección vino en sentido contrario, y con la primera frase que mi sobrina soltó por la boca… Se me ocurrió empezar preguntándole por el miedo (siguiendo el sentido de la rueda emocional de la que ya he hablado anteriormente, y un poco también en plan maniobra de despiste). La pregunta no pudo ser más sencilla: «¿Cuándo sientes miedo?». Su respuesta fue: «Cuando no me hacen caso, tengo miedo de que no me quieran».

Supongo que la primera reacción de adulto a esa respuesta es pensar «qué tontería, que no te hagan caso no quiere decir que no te quieran». Lo que me han hecho ver las sesiones de coaching, precisamente, es que, en lo más profundo, la mayoría de nosotros (por no decir todos) pensamos así. Nos da pavor no ser queridos. Está en el corazón de nuestra esencia, de nuestras heridas más antiguas, y sin embargo es algo que tenemos tan enterrado que nos cuesta incluso ser conscientes de ello y verbalizarlo. A menudo, es un tema clave del problema con el que se presenta un ‘coachee’, aunque aparentemente no exista relación alguna…

A veces pienso que las cosas serían distintas si, además de registradores de la propiedad, existieran también unos «registradores de respuestas importantes» (las oposiciones para lograr el cargo serían bastante diferentes, eso sí). Su importante función sería ir niño por niño cuestionándoles acerca de los temas más esenciales de la vida, y guardar a buen recaudo sus respuestas. Y así, cuando creciésemos y anduviésemos desorientados en la vida, o a la hora de tomar una decisión, no tendríamos más que recurrir a ese registro y descubrir esa sencilla respuesta que, a día de hoy, tanto nos suele costar encontrar.

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