Curación femenina

Curación femenina

WonderlandTengo un grupo de yoga de decena de alumnas en el que, en apenas unos meses, tres de ellas han tenido que dejar las clases temporalmente porque sufrían problemas ginecológicos que exigían reposo o tratamiento. Todas ellas son trabajadoras, profesionales y sufren en su trabajo o fuera de él niveles importantes de estrés (quién no, a día de hoy). Cuando la última me comentó, hace unos días, que tendría que someterse a una intervención, para que finalmente le eliminaran un quiste, regresé a casa y saqué de la estantería el libro «El camino femenino a la curación», de Rüdiger y Magrit Dahlke, en el que se desarrolla, en clave femenina, la idea que Rüdiger Dahlke defiende en su trabajo, que las enfermedades son las vías que nuestro cuerpo encuentra para exteriorizar nuestras sombras, conflictos no aceptados.

En el caso del quiste ovárico el libro insiste en su relación con el deseo de ser madre. Un deseo que, sin embargo, la mujer no se permite y para el que se crea una coraza (un óvulo de tejido endurecido que no se llega a eliminar y que crece de forma anormal). La coraza ayudaría, simbólicamente, a proteger su parte más blanda, sus sentimientos y emociones. No sólo a nivel emocional la mujer se resguarda y se endurece para no sufrir, sino que sus tejidos replicarían el patrón y éste sería el motivo también de que los espermatozoides, cada vez con más frecuencia, no puedan romper la membrana que recubre a los óvulos y fecundarlos.

En la división entre lo masculino y lo femenino que se hace en la medicina tradicional china, el principio Yang (masculino) se asocia al calor, la luz, la actividad, la fuerza, la dureza, la rapidez, el hacia afuera… Mientras que el principio Yin, femenino, va ligado al frío, la oscuridad, la pasividad, la debilidad, lo blando, lento y hacia adentro… Recuerdo una ocasión en la que, mientras en una charla nos hablaban de estas diferentes cualidades, a una mujer sentada cerca se le escapó «nos toca lo peor». ¿Es peor ser pasivo que activo, o lento que rápido, o introvertido que extrovertido? La medicina china ve ambos principios como mitades de un todo, y sin embargo la respuesta habitual en nuestra cultura será «sí, es mejor ser activo, rápido y extrovertido».

Y así, nos encontramos con que en nuestra sociedad, en la que lo femenino está mal visto, proliferan los problemas ginecológicos. Cuando no sabemos manejar nuestra ansiedad, angustia o miedos a nivel psicológico, provocamos inconscientemente un trasvase a lo físico, a la enfermedad, que por concreta y tangible nos resulta mucho más llevadera. Esto nos obliga a parar, cuidarnos y, con suerte a tomar medidas. Pero si no tomamos conciencia del conflicto que hay detrás, éste puede seguir reproduciéndose.

 

2 Comentarios
  • Alejandra Leon
    Enviado el 09:04h, 12 junio Responder

    Es verdad, cada vez son más y más las mujeres que viven situaciones que afectan directamente en su cuerpo. El gran «trabajo» es poder acompañarnos, crecer juntas, aprender a reconectar con el cuerpo, la salud, el bienestar, el templo sagrado. Aprender a escuchar nuestras emociones y nuestro cuerpo, lo femenino y lo masculino.

  • Alejandra Leon
    Enviado el 09:04h, 12 junio Responder

    Es verdad, cada vez son más y más las mujeres que viven situaciones que afectan directamente en su cuerpo. El gran «trabajo» es poder acompañarnos, crecer juntas, aprender a reconectar con el cuerpo, la salud, el bienestar, el templo sagrado. Aprender a escuchar nuestras emociones y nuestro cuerpo, lo femenino y lo masculino.

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