Conocer más allá de la palabra

Conocer más allá de la palabra

Incluyo aquí unos párrafos del libro de Miguel Fraile «Más allá del Yo», del que ya había recogido otro extracto anteriormente (aquí). En este extracto Fraile habla de la necesidad, cuando se medita, de dejar a un lado el lenguaje y el etiquetar con palabras para poder así simplemente observar y desarrollar nuestra capacidad de atención plena. Con las palabras delimitamos lo que sentimos y, en consecuencia, lo limitamos y reducimos (no sólo al meditar, sino en todos los aspectos de la vida). Por cierto que Fraile (médico, psicoanalista y director desde hace más de treinta años del centro Yogaterapia Asanga en Madrid), va a impartir un breve taller de meditación Vipassana en mayo próximo (los días 9-11), en el que también habrá espacio para el yoga físico y, al parecer, ejercicios de psicodrama.

Para poder trabajar la observación con ecuanimidad es necesario eliminar el lenguaje de nuestra mente al meditar. Sólo se observa sin nombrar lo observado. De no ser así, la observación será siempre desde el lenguaje, y el lenguaje nos confunde, nos da la idea de que las sensaciones son siempre uniformes, definidas y concretas, sin permitirnos comprender que las aparentes sensaciones concretas definidas por una palabra están conformadas realmente por multitud de sensaciones siempre cambiantes y sutilmente diferentes entre sí.

La impermanencia conforma nuestro ser interior, pero el lenguaje la enmascara y oculta tras las palabras concretas, que delimitan lo vivo, lo definen e impiden ver la realidad en su cambiante constitución.

(…) Gracias a la atención mental mantenida comprendemos que la vida fluye en su riqueza de forma imparable y continua, aunque el yo ni la interprete ni trate de controlarla ni apoderarse de ella con la palabra, lo que permite comprender la ineficacia del yo para vivir y ser consciente.

(…) La meditación nos enseña que percibir, sentir, vivenciar no es nombrar ni clasificar. Que la palabra reduce y disminuye la extensión de cada vivencia. Sentir, conocer y experimentar es algo mucho más amplio que nombrar y encerrar lo sentido en un nombre. La palabra y el nombrar son necesarios para fortalecer el yo, pero llegao el momento hay que saber abandonarlos para poder ir más allá de sus estrechos límites».

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