29 Mar ¿Enfermo = culpable?
En alguna ocasión he hablado de Rüdiger Dahlke, el autor, entre muchos otros libros, de «La enfermedad como camino». Dahlke defiende que detrás de las enfermedades que sufrimos se esconde una lección, una oportunidad para prestar atención a aspectos de nosotros mismos que estamos negando o dejando de lado. Es la aplicación de la «sombra» de la que hablaba Carl Jung al campo de la salud.
Conozco a una persona, enferma de cáncer, que ahora está sometiéndose al tratamiento con quimioterapia. Y hace no mucho comentaba que cuando alguien le pregunta de qué cáncer se trata y ella contesta que es un cáncer de endometrio, recibe con frecuencia indirectas en las que sus interlocutores relacionan su enfermedad con posibles conflictos con su feminidad.
He sufrido desde niña alergias y otras enfermedades de origen inmune, y las interpretaciones psicológicas que Dahlke hace al respecto coinciden bastante con mi vivencia personal. Sin embargo, también recuerdo cómo hace muchos años, cuando sufría brotes fuertes, el tener en mente que, de alguna manera, yo misma estaba «provocándome» mi enfermedad no me permitía dar con las «soluciones», sino que más bien me hacía sentir más débil y desamparada.
Como indica el doctor Miguel Fraile, del que también he hablado en otras ocasiones (por ejemplo, aquí o aquí), la aparición de la enfermedad no es responsabilidad del enfermo, y decir que ésta es consecuencia de su inconsciente no le ayuda a sanar.
La enfermedad, del tipo que sea, implica un parón. Es como un puñetazo de realidad, que nos obliga a bajar a tierra y replantearnos el tipo de vida que llevábamos hasta entonces.
Lo ideal sería, en general, no tener que llegar a situaciones extremas para aprender estas lecciones, y ser capaces de escucharnos antes de que las situaciones se agraven. ¿Hay alguna manera de hacerlo? El trabajo psicocorporal del yoga, mental (a través de la meditación) o físico, es una buena alternativa a largo plazo, ya que mejora las conexiones entre cuerpo y mente y evita que nuestra mente convierta al cuerpo en recipiente de sus conflictos.
