19 Dic Mejor yoga que una excursión
En ocasiones me encuentro con personas que cuestionan los efectos beneficiosos de la meditación o el yoga. No niegan que puedan tenerlos, pero también cuestionan que no puedan lograrse, o superarse, con otras prácticas que ellos ya realizan, como hacer deporte o darse una buena caminata en plena naturaleza.
No sé si es necesario añadir que son personas que no meditan ni hacen yoga, porque consideran que no va con ellos y la mera idea les aburre (para leer sobre yoga y aburrimiento, recomiendo este post anterior). Hasta la fecha, no me encontrado con nadie que haya meditado de forma regular en algún momento de su vida, o practicado yoga, y que considere que los beneficios son equiparables a los de cualquier deporte.
No dudo de los efectos beneficios del deporte, o del efecto sanador de contactar con la naturaleza (de la que creo que no deberíamos haber salido…). Pero su fin original no era ése, mientras que la función específica de meditar o del yoga físico es entrenar y familiarizar a nuestro cuerpo-mente para que experimenten la unidad, tanto interna como con lo que nos rodea, con los beneficios que ello implica.
En fin, toda esta introducción para decirles a los escépticos que la ciencia está jugando en su contra, e incluir aquí un estudio realizado por una universidad noruega de Oslo. El estudio en cuestión, sobre el que se puede leer un poco más aquí, comparó durante diez días, en días alternos y siempre en los mismos sujetos, el efecto de practicar hatha yoga, ejercicios respiratorios y meditación, frente al de darse una caminata por el campo y escuchar después música relajante.
Las pruebas mostraron que la caminata y la música tenían un efecto beneficios en 38 genes de células con un papel important en nuestro sistema inmune. Los días en los que practicaron yoga, sin embargo, los genes beneficiados ascendían a 111.